El arte: la medicina del siglo XXI. Una manera diferente de afrontar el dolor emocional.

♦ Medicina y Arte

Si alguna vez te has planteado cuál es la utilidad del arte en nuestra sociedad, estás de enhorabuena, porque no sólo obtendrás la típica respuesta de que el arte sirve para deleitarnos; se ha comprobado científicamente que las creaciones artísticas no sólo evocan la mera contemplación del espectador, sin más; al contrario. Las consecuencias de consumir arte de manera cotidiana pueden llegar a ser más beneficiosas de lo que jamás hubieras imaginado, de ahí que ciertas ramas de la medicina, generalmente la psicología, ya hayan propuesto el contacto directo con el arte como un remedio medicinal 100%  natural y completamente innovador.

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Ale Berrospie, Pinterest

Pero, ¿de qué manera puede convertirse el arte en un sanador eficaz? Muy simple. De todos es sabida la capacidad que éste posee para suscitar placer en el individuo que lo contempla. Dicho bienestar se traduce en la liberación de una inmensa cantidad de endorfinas y dopamina, segregadas ambas por el cerebro humano ante la experimentación de una sensación que una persona concreta considera placentera; en este caso, el contacto con una obra de arte.

Esta reacción química del sistema nervioso contribuye a mejorar nuestro estado de ánimo y, de este modo, a enfrentarnos a determinas situaciones cotidianas con mayor optimismo. Pero ¿qué sucede cuando el dolor emocional va más allá de un simple problema de nuestro día a día? La pérdida de un ser querido, por ejemplo, es una prueba evidente de experimentación del dolor a unos niveles superiores. Se tratan de pérdidas irreversibles, inolvidables, aunque sí superables. Y el arte puede convertirse, precisamente, en el mejor aliado para afrontar este tipo de situaciones a las que todos, antes o después, acabaremos enfrentándonos.

Cuántas veces nos hemos encontrado anímicamente mal y, tras ver una película cuya temática, música y contexto histórico-cultural han resultado ser de nuestro agrado, hemos notado una mejoría considerable de nuestro estado emocional. Igual ocurre con la música, la danza, la pintura, la fotografía, el teatro, etc. Son manifestaciones artísticas que contribuyen favorablemente a elevar nuestro comportamiento a una catarsis de placer y bienestar que pueden llegar a desembocar en  resultados terapéuticos.

Pero ¿dónde se halla el origen de esa conexión existente entre la obra de arte y el espectador? En la empatía. Está claro que el dolor, desafortunadamente, no puede desvincularse de nuestra existencia, pero ello no implica que no pueda afrontarse de un  modo diferente respecto al modo de enfrentarnos al mismo en la actualidad. El arte tiene la capacidad de tratar temas universales, cotidianos e íntimos que, en muchas ocasiones, afectan a un gran número de personas, de ahí que éstas se sientan identificadas con el sufrimiento que propone el artista creador de la obra. Dicha identificación se entiende como un estado de compasión, un mensaje que la propia obra lanza para dar a conocer a esos individuos el hecho de que no están solos ante determinadas situaciones de la vida.

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Banksy, artista callejero

Las personas somos seres sociales, de ahí que necesitemos ayuda en los momentos más complicados, y es precisamente dicha compasión suscitada por el arte, la que permite al ser humano avanzar en su lucha interna por la superación de ciertos conflictos emocionales.

Un claro ejemplo de ello es la labor social que el colectivo artístico Boa Mistura lleva a cabo por todo el mundo, especialmente en países cuyos habitantes se encuentra en riesgo de exclusión social. Chabolas, favelas, barrios arrasados por la pobreza y pueblos escondidos con alto nivel de analfabetismo, lugares todos ellos caracterizados por conflictos sociales, se sumergen ahora en universos artísticos, donde el color, el dibujo y motivación personal, permiten a sus ciudadanos adentrarse en mundos hasta ahora desconocidos para ellos, los cuales, de manera inconsciente, les ayuda a sobrellevar de la mejor manera posible las problemáticas de las que son partícipes.

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Orgulho, Boa Mistura, Favela de Brasil

Pero, para que el arte cumpla con sus cometidos curativos, éste ha de formar parte de nuestra cotidianidad. Se trata, más que de un remedio, de un modo de vida, perfectamente equiparable a otras técnicas de curación tan en boga en la actualidad: el yoga, la cultura zen, así como hábitos alimenticios procedentes de Oriente. Me  refiero a la inclusión del arte en nuestro día a día, bien en forma de pintura, fotografía, cine o cualquier otra manifestación artística que nos suscite bienestar. Sólo adquiriendo este hábito, podremos familiarizarnos con esta disciplina y, de este modo, sumergirnos en sus entrañas para hallar los numerosos beneficios de consumir arte. De hecho, ya en la Antigua Grecia, la poesía se empleaba para aliviar ciertas patologías psicológicas e incluso físicas.

Por tanto, en una sociedad global en el que el estrés, los problemas económicos, bélicos y sociales, están a la orden del día, qué mejor manera de poner fin a nuestro sufrimiento o, al menos, de superarlo en la medida de lo posible, que haciendo uso de una de las disciplinas más antiguas del mundo: el arte. Además, nos ayudará a culturizarnos y, por tanto, a sentirnos mejor con nosotros mismos, y lo que es más importante, a encontrar la tan ansiada paz interior que el ser humano aspira a alcanzar durante su existencia.

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2 opiniones en “El arte: la medicina del siglo XXI. Una manera diferente de afrontar el dolor emocional.”

  1. Señores, un grande y felicitable acierto el vuestro de poner este articulo. El Arte, la Pintura, con propiedad, como un medio de curación; en una palabra: el Arteterapia. . . Lo leído no es menos que una absoluta verdad, un hecho que muy bien sabía Renoir por la artritis que padecía y que, quien escribe comprobó en nuestro Víctor Humareda la vez que le hablaba y le hablaba y él, ni una palabra y solo mirándome extrañado; ¿por qué?. . . Habíanle extirpado las cuerdas vocales. . . Pero paseábase él en la sala de exposición de su obra, sin duda, recreándose con su creación. . . Quien envía este mensaje, igual lo sabe y lo vive cuando pinta y cuando escribe. . . Disculpen que hable de mí, soy humano, y eso me afecta. . . Reciban un afectuoso abrazo amical desde Chorrillos, Lima, Perú.

    1. Gracias por tu comentario Godofredo, sin duda alguna una aportación muy interesante. Me consta que mucha gente, al igual que usted, ha aliviado sus penas gracias a la puesta en contacto con el arte, el cual,en muchas ocasiones, nos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo en cuestión de segundos.
      Espero recibir nuevas noticias suyas en futuros artículos.

      ¡Un saludo! 🙂

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