“Días contados”, un corto sobre el bullying que te hará reflexionar

♦ Stop Bullying

Que el bullying se ha convertido en un fenómeno reconocido y considerado tan serio como cualquier otro fenómeno social que ponga en riesgo la integridad de una persona, es, actualmente, toda una realidad. Sin embargo, ¿hasta qué punto los más jóvenes, quienes son los principales causantes y víctimas de este hecho, se han concienciado de la gravedad que conlleva?

Cierto es que profesores, padres e incluso algunos alumnos, ya se han sumado a la causa, lo cual ha supuesto un importante punto de partida que permite paliar a tiempo el acoso escolar. No obstante, como bien acabo de mencionar, sólo algunos alumnos (menos de los que deberían), denuncian este tipo de violencia, incluida, en primer lugar, la propia víctima. ¿El motivo? Miedo.

Y vosotros os preguntaréis, ¿acaso no produce más miedo vivir continuamente en una vida de sufrimiento físico y psicológico? Pues no; ese miedo al que nos referimos y que padece la víctima se encuentra en un estado tan avanzado que ciega. Ciega a la persona, le impide ver la luz al final del túnel y creer que, con un poco de coraje y, simplemente comunicándole a un adulto lo que ocurre, puede acabar de una vez por todas con esa situación.

Pero, como ya expuse en el artículo “El arte: la medicina del siglo XXI. Una manera diferente de afrontar el dolor emocional”, las personas somo seres sociales, por lo que necesitamos pedir y recibir ayuda en los momentos más complicados. Hemos de tener en consideración que la adolescencia es, quizás, la etapa más compleja del ser humano: nos redescubrimos, exploramos nuestros gustos y preferencias y forjamos nuestra futura y, probablemente, eterna personalidad. Si ya de por sí cualquier adolescente experimenta continuamente crisis personales, consecuencia directa de su constante y rápida evolución, imaginaos cómo debe ser la vida de un/a joven que tenga que hacer frente a una etapa así, cargada, a su vez, de odio y desprecio hacia su persona.

De poco sirve que los adultos se conciencien, si los propios adolescentes consideran el bullying un fenómeno social de lo más común y normal. Se debe actuar directamente sobre las raíces del problema, sobre los jóvenes, y el modo más efectivo de librar esta lucha debe llevarse a cabo desde muy temprana edad. Los niños necesitan ser educados bajo los principios del respeto y la tolerancia, lo que evitará, en un futuro, que se produzcan problemas tan graves que animen a adolescentes a acabar con su vida.

El siguiente corto es el ejemplo perfecto de cómo la vida de una persona pueda cambiar, de manera radical, a consecuencia del bullying, hasta el punto de perder la ilusión por vivir.

 

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