¿Sientes que no formas parte de este mundo inhumano? Lee esto.

Año 2017, siglo XXI. El mundo entero asiste al año en el que el ser humano ha llegado a su máximo esplendor científico: la medicina cada vez es más sofisticada y avanzada, la tecnología ya ha superado a numerosas escenas de ficción y las comunicaciones, entre otros miles de aspectos, ofrecen la posibilidad de visitar cualquier país del mundo.

Supongamos que un ser racional procedente de otro planeta obtuviera estos datos sobre el planeta tierra ¿Qué creéis que pensaría? Probablemente que somos una especie muy avanzada, en la que la esperanza de vida cada vez es mayor y cuyo rigor científico nos eleva notoriamente en lo que al conocimiento empírico se refiere.

No obstante, ¿Qué sentido tiene todo esto si, por otro lado, el racismo, el terrorismo, las guerras, las redes sociales, el maltrato animal, los incendios provocados, el consumo de drogas, la explotación sexual y un largo etcétera de prácticas inhumanas juegan un papel crucial en nuestra sociedad actual?

Los libros de Historia acogen entre sus páginas acontecimientos de un pasado lejano y reciente, pero, teniendo en consideración la oleada de violencia y crueldad que sacude al planeta en la actualidad, ¿hemos evolucionado realmente?

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EEUU  (y hago alusión al país norteameriacano porque, desde hace siglos, se autodeclara a sí mismo líder del mundo) ha elegido democráticamente (o al menos esa es la versión oficial) a un presidente cuyo mensaje electoral ha despertado unas conciencias, a priori, apaciguadas, apoyando valores entre los que destacan  el racismo y el supremacismo. ¿En serio? ¿De verdad seguimos pensando que hay razas superiores a otras? ¿Por qué motivo el hombre blanco podría ser superior al negro?

Genéticamente y, desde el punto de vista físico, la raza negra es más fuerte, rápida y resistente que muchas otras. Entonces, ¿la raza blanca es superior que la negra intelectualmente? En absoluto. Es incluso absurdo detenernos a pensar en algo semejante. Pero, si a alguien le cabe la menor duda, no hay personas superiores o inferiores, hay personas EDUCADAS o SIN EDUCAR (con educación me refiero al ámbito académico, cultural y formativo).

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Por otro lado, destaca el tema del terrorismo. Esa palabra que invade una sensación de miedo y que paraliza cada uno de nuestros sentidos. Esa gran incógnita que todos nos preguntamos y, que, aún así, seguimos sin tener respuesta: ¿Por qué? ¿Por qué tanta muerte? ¿Por qué tanto dolor? ¿Por qué personas inocentes? Demasiados por qués y ninguna respuesta válida que nos permita alcanzar el consuelo que una humanidad rota lamenta días tras otro.

Está claro que son actos que se nos escapan por completo de nuestro alcance. Pero eso no implica que tengamos el derecho de, entre tanto odio, generar más todavía. ¿Que quiero decir? Todas esas personas que, ante las barbaries llevadas a cabo por determinados grupos radicales, generalizan y meten a todos los miembros de una religión, raza o condición en el “mismo saco”, están muy equivocadas. No es justo. No lo es. No hay empatía alguna en esta sociedad. En el momento en el que lanzas la idea de que los extranjeros regresen a su país por practicar la misma religión que esos extremistas, difundes, de un modo u otro,  ese odio que tanto criticas. Habrá soluciones, tiene que haberlas, pero esa no lo es.

Pero no todo se limita a acontecimientos de gran envergadura cuya prevención está fuera de nuestro alcance. Las Redes Sociales es otro de los escaparates más virales pero, a la vez, más peligrosos del mundo. La multiplicidad de perfiles, páginas de Facebook, blogs, artículos y un sinfín de recursos interactivos que las componen, no sólo son fáciles de utilizar sino que, además presentan una capacidad de persuasión altamente alarmante. Da igual el tema al que nos enfrentemos (desigualdad de género, religión, política, hábitos cotidianos, deporte, alimentación, lectura, cine, teatro, etc…).

Estas redes sociales pretenden ejercer el control de lo que, según su criterio, deberías hacer para ser una buena novia o mujer, un buen fiel de la religión que practiques, un persona con los “mejores” ideales,  un individuo sano y delgado (porque ése es el canon de belleza  extendido y aceptado), un buen deportista y, bueno, en definitiva, todo lo que constantemente podemos observar en la red. Por no mencionar la triste realidad que muchas personas pretender vivir “en línea” y no en su día a día.

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Deprimente, ¿verdad? Pues aún quedan por mencionar el consumo desmesurado de drogas, el tráfico humano y animal, la explotación sexual, las guerras, el maltrato animal, la violencia de género, y muchísimas actitudes humanas que destrozan por completo la fe en las personas. Una de las que podríamos considerar más perjudicial es la envidia. Más de uno/a sabrá de qué hablo y, si  lo han sufrido, serán totalmente conscientes de la magnitud del daño que esto puede acarrear.

¿Soluciones? Yo lo tengo bastante claro. La única solución se halla en la EDUCACIÓN. La infancia y la adolescencia son momentos cruciales en la vida de cualquier individuo. Si enseñas a un niño, desde que tiene uso de razón, a ser buena persona, con unos valores humanos en los que la tolerancia, el respeto, la ayuda y la cooperación están presentes en todo momento, ese niño será buena persona. Un ser empático, solidario, humanitario.

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Y eso es, precisamente, lo que este mundo necesita, personas humanitarias, que difundan la paz y no la guerra, que se alegren del triunfo del otro y lo tomen como inspiración en lugar de boicotearlo, que cuiden de la naturaleza y de los animales, pues es nuestro hogar y que respeten: no hay blancos, negros, amarillos, gays, lesbianas, bisexuales, etc… hay PERSONAS.

¿Cuándo nos vamos a enterar? ¿Cuántos más años tienen que pasar para darnos cuenta? ¿Cuántas personas más tienen que morir o sufrir por culpa de otras? Sólo nosotros podemos contribuir a generar un mundo mejor, y no, no es un tópico, es una realidad.

Reflexionen.

 

 

Una respuesta a “¿Sientes que no formas parte de este mundo inhumano? Lee esto.”

  1. Muy de acuerdo con todo. Por desgracia nuestro sistema educativo se basa en el aprendizaje de memoria de una serie de conceptos que, no está mal saber, pero no deben eximir al estudiante de la reflexión y el debate.

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